Bacchiani y la prefiguración Cositorto

El derrumbe de Generación ZOE, de Leonardo Cositorto, recrudece los peores presentimientos en la clientela capturada por Edgar Adhemar Bacchiani en Catamarca, Tucumán, La Rioja y Córdoba.

La imputación a Leonardo Cositorto por una posible estafa piramidal con el esquema Ponzi a través de su holding, Generación ZOE, profundizó el temor de los clientes de la firma Adhemar Capital, de Edgar Adhemar Bacchiani, el “Trader God” catamarqueño que intenta reacomodar su estructura de pagos inmerso en una crisis de liquidez y una caída abrupta de la credibilidad en lo que llama su “modelo de negocios”.

El derrumbe de Cositorto toma fuerza de prefiguración y recrudece los peores presentimientos en la clientela capturada por Bacchiani en Catamarca, La Rioja, Tucumán y Córdoba.

El fiscal federal Eduardo Taiano elevó la imputación en contra del líder de Generación ZOE  la semana pasada y requirió al juez federal Ariel Lijo una serie de medidas de prueba para determinar si estafó a sus operadores y clientes y al fisco.

El empresario está en la mira también de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), a partir de una denuncia de la ONG Bitcoin Argentina.

“Desde nuestra área de legales hace tiempo que venimos siguiendo las acciones e intervenciones públicas de las distintas empresas del grupo ZOE y sus responsables. Hay elementos suficientes para que la justicia investigue y compruebe si es que a través del coaching coercitivo, la formación educativa y las finanzas, quienes llevan adelante este grupo empresarial realizaron un fraude conocido como esquema Ponzi o estafa piramidal, además de otros posibles delitos como captación de ahorro no autorizada y manipulación del mercado”, dijo la organización en ese momento.

Desde Colombia, Cositorto admitió el diseño Ponzi de su negocio: reconoció que el flujo de caja de ZOE está a un 10% de lo que debería facturar debido a que no ingresan nuevos miembros a la red e instó a su equipo a redoblar los esfuerzos para conseguir nuevos aportes

 

Exiliado en Colombia

Desde Colombia, en diálogo con la línea gerencial de su firma, Cositorto prácticamente confesó el carácter piramidal de su negocio: reconoció que el flujo de caja de ZOE está a un 10% de lo que debería facturar debido a que no ingresan nuevos miembros a la red e instó a su equipo a redoblar los esfuerzos para conseguir nuevos aportes. También insistió con que es víctima de una conspiración.

“Las oficinas hace 35 días vienen produciendo menos porque es muy fuerte el ataque, no está alcanzando para sostener un flujo de venta. Ayer mande 53 mil dólares, ahora estoy mandando otros 50 mil, lo mandamos como apoyo a Argentina, pero ese apoyo también lo necesita Chile o Bolivia. Estados Unidos y Venezuela fueron los primeros golpeados y empieza a haber bloqueos de las cuentas. El dinero queda inmovilizado hasta que uno justifica los depósitos. Hay que sumarle a la asfixia de no poder sacar el dinero el contexto de ventas bajas. Una oficina facturaba 30 mil dólares y son 20 oficinas, hablamos de una facturación de 600 mil dólares por día. Esa caja no está. Están entrando 50, 60, 80 mil dólares, una caja muy pequeña al lado de la estructura que tenemos diseñada”, explicó.

 

Igual

Las similitudes del modelo Cositorto con el de Bacchiani son palmarias.

Dejó de entrar dinero al circuito y no hay forma de pagar lo adeudado. Cae el velo de las inversiones en criptomonedas y las tasas exorbitantes en dólares logradas por la infalibilidad del “trader” para dejar al descubierto lo que sería el verdadero sistema: captura de depósitos para ampliar la base de una pirámide que ya no da abasto.

En Catamarca, el “Trader God” es objeto de una investigación preliminar de la Justicia Federal desde hace un año y medio. La denuncia de complots en su contra que esgrime dejó de surtir efecto. Empresarios, comerciantes, deportistas, artistas y políticos que se mostraban con él y lo defendían a capa y espada han desertado. La gente quiere cobrar y retirar lo invertido y se agolpa todos los días en las puertas de “Adhemar Capital”.

La semana pasada se produjo un incidente policial. Un sujeto se presentó exaltado con una pistola 9 mm. al cinto. Fue reducido por la policía y finalmente el arma resultó ser una réplica, pero el episodio bastó para marcar el nivel de la escalada de tensión.

Bacchiani habría vendido los vehículos de alta gama en los que se paseaba en sus tiempos de esplendor, entre ellos la célebre Ferrari. Estaría vendiendo además otros bienes para tratar de contener la furia de sus clientes.

Cae el velo de las tasas exorbitantes en dólares logradas por la infalibilidad del “trader” para dejar al descubierto lo que sería el verdadero sistema: captura de depósitos para ampliar la base de una pirámide que ya no da abasto

No hay plata que alcance para satisfacer las exigencias de los inversores en estampida. La recuperación del Bitcoin, que según el “trader” le permitiría solventar los compromisos, pasó sin pena ni gloria.

La interrupción del flujo de pagos afecta también a muchas personas que se dedicaban a reunir pequeños ahorristas, armaban “pozos”, metían lo capturado en Adhemar Capital y ganaban la diferencia entre las utilidades que les pagaba la financiera y lo que ellos entregaban a sus clientes. Ahora no pueden cumplir y enfrentan las recriminaciones de quienes entraron en el enjuague tentados por ellos.

El fin de semana, Bacchiani publicó dos estados sugestivos en su cuenta de Instagram.

“Atender lleva tiempo. La falta de tiempo nos lleva y los lleva al desorden. Si hay tiempo, hay solución. Con la solución volverá el orden. Se necesita colaboración y orden. Gracias”, imploraba el primero.

En el segundo, aludió a la “paz social” en riesgo por la caída de su método: “Conflicto de intereses. El acuerdo para dicho conflicto llega cuando ambas partes se juntan y plasman sobre la mesa la mesura y la calma. Esa calma se denomina PAZ SOCIAL”.

Los operadores de Bacchiani ofrecen devolver el capital invertido en seis cuotas. Un plazo demasiado largo para la agotada paciencia de clientes a los que les vienen bicicleteando pagos y turnos desde el mes pasado. Más de uno consiguió que les devolvieran bajo amenaza de iniciar juicios y otras presiones.

Todavía no hay denuncias. Bacchiani se debate para evitarlas. El Gobierno de la Provincia puso ayer a disposición el cuerpo legal de su área de Defensa del Consumidor para eventuales víctimas.

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