El pato de la boda: Fernández entre dos fuegos

La oposición rechazó, monolítica, el Presupuesto 2022 en la Cámara de Diputados tras una invectiva contra la gestión Macri de Máximo Kirchner. Trabas al acuerdo con el FMI.

Máximo Kirchner, presidente del bloque de diputados peronistas, no añadió nada nuevo en su invectiva contra la gestión de Mauricio Macri, pero ofreció el estribo preciso al ala dura de la oposición para rechazar el Presupuesto 2022 en lugar de diferir su tratamiento, y asestar así un duro golpe al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que busca el presidente Alberto Fernández.

¿A Máximo lo traicionó el temperamento o pretendía también el rechazo?

El líder de La Cámpora tiene rodaje político suficiente como para resistir ardores juveniles, pero cualquiera puede sufrir un traspié emocional.

En cualquier caso, triunfo de los halcones de ambos bandos, que por encima de sus diferencias coinciden en el objetivo de horadar la figura de Fernández, el pato de la boda.

Los sectores más radicalizados del oficialismo resisten el acuerdo con el FMI por razones ideológicas; la oposición, porque el fracaso de las gestiones o los ajustes que deberían ejecutarse para celebrarlo perjudicarían al Gobierno

Los sectores más radicalizados del oficialismo resisten el acuerdo por razones ideológicas; la oposición porque el fracaso de las gestiones o los ajustes que deberían ejecutarse para celebrarlo perjudicarían al Gobierno.

El Presidente, mientras, perdió la posibilidad de llevar a las negociaciones con el FMI el indicio de consistencia política que el organismo reclama para cerrar. La participación del hijo de Cristina, su vicepresidenta, en la derrota parlamentaria, es sal sobre las heridas internas, exacerbadas por la derrota electoral y disimuladas con escasa eficacia en los actos por el Día de la Militancia y la Democracia.

Convergencia y desencuentros

Detalles adicionales, extraparlamentarios: los síntomas de desencuentros en el oficialismo bifronte coincidieron con señales de convergencia en la oposición, que litiga el sucesorio de Mauricio Macri con éste todavía vivo (https://elestanio.com.ar/el-sucesorio-de-mauricio/).

Gerardo Morales fue designado presidente de la Unión Cívica Radical en lista de unidad que integra también su contendiente, Martín Lousteau, casi en simultáneo con la filípica de Máximo que precipitó la derrota de la Casa Rosada.

Máximo, por su parte, presidirá el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires mientras el peronismo procesa una crisis de liderazgo que Fernández anhela resolver por medio de una gran interna antes de las presidenciales de 2023 (https://elestanio.com.ar/la-montura-peronista/).

Triunfo de los halcones de ambos bandos, que por encima de sus diferencias coinciden en el objetivo de horadar la figura de alberto Fernández, el pato de la boda.

La mecha

Sin números para aprobar, el presidente del cuerpo, Sergio Massa, propuso ganar tiempo para tratar de alcanzar mayor consenso: pasar a un cuarto intermedio, revisar el proyecto y volver a discutirlo el martes, previa visita del ministro de Economía Martín Guzmán.

Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados

Aunque las opiniones en el arco opositor estaban divididas, parecía imponerse la de allanarse a la tregua. Incluso asomaba la posibilidad de una victoria módica para el peronismo, si los votos que faltaban para aprobar la propuesta de Massa se conseguían de las diferencias opositoras.

La provocación de Kirchner acabó con el poroteo y galvanizó a la oposición en la alternativa más extrema.

“Habiendo en esta Cámara un exvicepresidente presente, un exvice de gobierno presente y una exgobernadora de la provincia de Buenos Aires y un expresidente de esta Cámara… me llama la atención poderosamente el comportamiento que está teniendo también un exministro del Interior del gobierno que nos precedió. Me llama poderosamente la atención el comportamiento que están teniendo ante una situación gravísima, cuando endeudaron este país en 44 mil millones de dólares”, prendió la mecha, desatando los gritos de sus antagonistas.

Máximo Kirchner

“Teniendo en cuenta la presencia de tan distinguidas personas, que ocuparon tan altos cargos producto de la elección… claro que leemos los resultados de las urnas, y esta es una elección intermedia. La elección de 2019 definió la Presidencia de la Argentina. Lo que uno quiere es que podamos votar. Es el pedido que recibimos de nuestro Presidente que se compromete a mandar estos proyectos al Congreso, como se hará con el del acuerdo con el FMI, que ojalá hubiera sido en el pasado tan meticulosamente analizado por quienes hoy son oposición; ojalá hubiese pasado por este Congreso, para cuidar que en el acuerdo se respetara nuestra democracia. Quizás fue por la cobardía de no mandar el proyecto al Congreso. Presidente, votemos el proyecto por sí o por no y terminemos el show, por favor”, cerró.

Respondió Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO: “Hasta la reciente intervención del presidente de su bloque, mi bloque iba a acompañar; ahora no va a acompañar que vuelva a comisión ¿Sabe qué pasa? Nos tenemos que respetar. Uno tiene que entender cuándo uno gana y cuándo uno pierde. Nos tenemos que respetar, diálogo es respeto al otro. El kirchnerismo, en la ciudad [de Buenos Aires] nunca nos votó un presupuesto. En el gobierno de la provincia de Buenos Aires, nunca nos votó un presupuesto. En el gobierno de Macri tampoco nos votaron un presupuesto. Si quieren dialogar, no lo digan en la campaña porque cuando ganan no dialogan y cuando pierden tampoco”.

Mario Negri, presidente de la bancada radical, se sumó al macrista.

Como quería Máximo, no Massa, terminó el show y el Presupuesto se votó de inmediato. Perdió el partido del Gobierno: 132 a 121, con una abstención.

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