Mejicaneada Long&Short

Varios indicios marcan que, con el pretexto de fraguar la insolvencia de Edgar Bacchiani, a quien representaba, el abogado Lucas Retamozo maniobró para apoderarse del botín de las criptoestafas, con la complicidad de su colega Alfredo Aydar y la expareja del “trader”, Sofía Piña

Desde que la exempleada de Adhemar Capital Aldana Donato denunció a fines del año pasado la connivencia entre los abogados Lucas Retamozo, defensor de Edgard Bacchiani, y Alfredo Aydar, representante de numerosos damnificados en las criptoestafas, comenzaron a acumularse indicios de que la alianza entre ambos y Sofía Piña, pareja del “trader”, tuvo proyecciones más ambiciosas que la mera manipulación del expediente para direccionar pagos a cambio de una tajada.

Elementos aportados por la propia Donato, la exesposa de Bacchiani Celeste Zaraive Garcés Rusa y el exejecutivo de Adhemar Capital José Blas, ubican a Retamozo en el vértice de una operación dirigida a apoderarse del botín obtenido con el fraude, aprovechando que su cliente estaba detenido y le había encomendado las gestiones para insolventarse.

Retamozo, Piña y Aydar, la trifecta de la contraestafa, enfrentan en este marco un escenario judicial complicado.

Retamozo, con prisión efectiva, y Piña, con domiciliaria, están procesados como cómplices del fraude; por cuerda aparte, Aydar, debe responder por prevaricato.

De los testaferros al vaciamiento

Poco después de que Garcés Rusa introdujo en la causa un escrito del que se desprendía la existencia de una red de testaferros de Bachiano y maniobras tendientes a provocar su insolvencia fraudulenta, Blas aportó un audio con el primer indicio importante de la mejicaneada: un diálogo en el que el “trader”, desde la cárcel, se resiste a darle a Piña las claves de acceso a sus cuentas virtuales, que ella le pide insistentemente, y le asegura que Retamozo tiene un celular en condiciones de operar y destrabar pagos para aflojar la presión de los acreedores.

Esto engranó luego con la denuncia de Donato, que sindicó a Retamozo como el cerebro jurídico de la estafa y lo asoció a Aydar y Piña.

La mujer, que había sido empleada de Adhemar Capital y estado un tiempo a cargo de la sucursal Córdoba, aseguró que Aydar nunca metió en la causa información crítica que comprometía a Retamozo y Piña en la trama, que ella le había proporcionado como clienta. Con acceso a fuentes y datos determinantes por haber sido parte de la firma y por sus vínculos con Bacchiani, interesada en recuperar el dinero que había invertido en la criptopirámides, Donato le sugirió a Aydar orientar la pesquisa hacia Retamozo y Piña porque manejaban el patrimonio de Bacchiani.

Aydar nunca lo hizo e insiste en que el rumbo que han tomado las investigaciones es parte de un “lawfare” montado en su contra por el Gobierno, la Justicia y los medios por haber involucrado a Andrés Jalil, hermano del gobernador Raúl Jalil, en la causa.

El vértice de la trifecta

Por torpeza o deliberadamente, Retamozo contaminó las pruebas que podrían haber contribuido a aliviarlo de las imputaciones de Donato.

Su teléfono celular no fue secuestrado en los allanamientos previos a su detención, el 13 de diciembre del año pasado, y recién lo ofreció para que lo peritaran días después, durante su indagatoria. En ese procedimiento descargó todas las responsabilidades en Bacchiani y remarcó también que información útil para la causa se había perdido debido a que un atentado perpetrado contra su estudio había quemado las computadoras que la contenían.

Si el celular y las computadoras destruidas tenían datos incriminatorios o absolutorios es difícil de saber. En cualquier caso, no les sirven al abogado para controvertir los elementos que lo comprometen.

Una de las querellas, por ejemplo, presentó una serie de llamados y mensajes de whatsapp extraídos de la causa que se sustancia en Córdoba. En uno de ellos, un exempleado de Adhemar Capital le dice a su interlocutor: “Vos no entendiste nada. Te estoy hablando de cómo se maneja Lucas. Lucas le choreaba al Pelado, y ellos no sabían nada”.

Obran en la causa además numerosas transferencias de propiedades de Bacchiani suscriptas por la escribana Joaquina Córdoba Gandini cuando ya el “trader” no podía disponer de su patrimonio. Entre ellas, dos se celebraron a favor del suegro de Retamozo.

Garcés Rusa, por otra parte, denunció en una nueva intervención que Retamozo, Córdoba Gandini y el abogado Carlos Correa la presionaron para que no hable, y que las cuentas virtuales de Bacchiani registraron movimientos hasta diciembre del año pasado, con el “trader” en prisión.

Blas, en una extensa ampliación de su indagatoria, acogido a la figura de “arrepentido”, reveló ahora un supuesto pacto entre Bacchiani y Aydar.

Según dijo ante el juez, el financista le contó que, antes de que caer preso en abril del año pasado, Aydar le había ofrecido sus servicios para burlar a sus acreedores.

“Bacchiani siempre decía que iba a pagar, que ya tenía la plata desbloqueada. Nos contó que, antes de quedar detenido, tuvo un encuentro con Alfredo Aydar, y que Aydar le propuso un negocio. Nos dijo que Aydar le preguntó qué es lo que había pasado y cuánto podía pagar, y Bacchiani le dijo que entre 25 y 30 % del capital, porque había perdido mucho dinero por malas operaciones. Aydar le dijo a Bacchiani que lo podía ayudar, para ganar tiempo y convencer a la gente y a sus clientes de que le reciban tapitas de Coca Cola por la deuda”, relató Blas.

“Viéndolo hoy, yo creo que sacó el foco de atención de Bacchiani hacia otras personas, y a cambio de eso le pedía a Bacchiani a fines del 2022 que le pague 500.000 dólares. Aydar salía siempre diciendo que (Pablo) Olmi, Blas y (Alexis) Sarroca éramos responsables; había amigos de Bacchiani queriéndome cobrar a mi”, conjeturó.

“Vos no entendiste nada. Te estoy hablando de cómo se maneja Lucas. Lucas le choreaba al Pelado”

Botín fragmentado

El botín Bacchiani, cuyo monto se desconoce, parece haberse fragmentado entre transferencias ilícitas y sablazos de la trifecta de la contraestafa que incluyen pagos efectuados en La Rioja.

Cobra cada vez más verosimilitud la hipótesis de que Retamozo, con la colaboración de Aydar y Piña, montó un canal para saquear el pozo ilícito mientras operaba en pos de la insolvencia fraudulenta.

Si se confirmara, se abrirían varios interrogantes de interés para los síndicos de la quiebra Bacchiani, que deben reunir el patrimonio con el que el financista respondería a sus compromisos.

Uno es cuánto alcanzaron a rapiñar Retamozo y sus presuntos socios en el proceso de descomposición de la pandilla que se precipitó con el desplome del negocio a fines de 2021. De ese se desprende el otro, complementario: ¿cuánto retuvo Bacchiani? El tercero, para nada menor, es cuánto fue transferido a terceros irregularmente, cuando ya el “trader” estaba inhibido de disponer de sus bienes.

Como para empezar el rastrillaje, el juez federal Miguel Contreras ordenó investigar la evolución del patrimonio de Retamozo, a quien en enero le secuestraron cheques por 200 mil pesos y 33 mil dólares en una requisa practicada en el calabozo donde permanece detenido en la Policía Federal.

Cómo se materializaron estos instrumentos financieros en la celda, es otro de los misterios que jalonan el expediente.

Ver también en El Estaño

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https://elestanio.com.ar/las-gambetas-de-short/

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